Además de ser la ciudad más soleada de Alemania, el pintoresco pueblo de Friburgo es la capital del sur de la Selva Negra. Este título puede parecerle insignificante, pero si pasa algunos días en Friburgo, entenderá su importancia…
La Selva Negra no es solo aquel célebre pastelito alemán con nueces, chocolate, frutas y deliciosa crema. Se trata también de una hermosa región en Friburgo, igual de esplendorosa que Copacabana en Río de Janeiro. Es un símbolo, es identidad, es patrimonio ¡tiene una gran importancia! Campos vitícolas y molinos, aguas termales y pueblos florecidos, caminos con un ambiente bucólico y callecillas medievales adornan a esta hermosa región. El parque natural más grande de Alemania lo hará viajar en el tiempo, durante unas vacaciones inolvidables.
Un espíritu festivo
En esta región de Alemania, el idioma tiene un ritmo particular y los habitantes son muy alegres. Aquí, aman beber y comer, festejar y divertirse por todo. El encanto de los paisajes naturales acompaña a la sencillez de los habitantes locales ¡Ambos lo enamorarán! Este es un paraíso para los aficionados al Feierabend – literalmente “noche de fiesta” –, un sinónimo de un rato con buena compañía después del trabajo (o después de sus clases de alemán).
Friburgo, una ciudad verde
Fundada en 1.120 por el duque Conrado de Zähringen, Friburgo posee en su centro por un sistema único de canales que llegan hasta las vías, por medio de pequeñas callecitas, dejando resonar la alegría del agua viva.
Estos caminos de agua fueron diseñados, probablemente, en un principio para proveer agua no potable y para la evacuación de aguas residuales. Hoy en día, crean un ambiente muy agradable. Si además de todo observa los parques y el número impresionante de bicicletas que recorren esta tranquila ciudad, comprenderá rápidamente que los habitantes de Friburgo se entregan en cuerpo y alma al espíritu ecológico. La ciudad está muy comprometida con el desarrollo sostenible. Por esta razón, es muy atractiva para un sinfín de empresas pioneras en el sector de la energía solar. El transporte público se distingue por su abundancia y los habitantes locales aman desplazarse a pie.
Estas son condiciones perfectas para aprender o perfeccionar el alemán. Como si esto fuera poco, Friburgo es una ciudad con un patrimonio cultural y arquitectónico impresionante. Y usted ¿cómo se imagina su curso de alemán en el extranjero?








